Cuando tomar muchos remedios es un problema
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Una imagen habitual en instituciones médicas es la de personas mayores llevando un montón de recetas en la mano, para retirar todos los meses seis, siete o más cajas de medicamentos de todos colores y tamaños. Incluso se los puede ver discutir con el empleado de turno si le intenta dar un fármaco que tiene la misma composición pero otro nombre comercial por ser de otro laboratorio.
Es una imagen repetida, que ya no sorprende. Pero debería al menos encender la luz de alerta.
Nos acostumbramos al alto consumo de medicamentos en las personas mayores y no tenemos muy claro los riesgos que entraña si no están bien controlados.
Es un dato que el consumo de fármacos aumenta con la edad - porque vamos sumando nanas - pero a veces la cantidad de medicamentos conspira contra la mejor salud.
Se estima que 7 de cada 10 mayores de 55 años consume alguno, y de ellos 8 de cada 10 toma medicación crónica, es decir para toda la vida.
Las mujeres consumen más que los hombres, quizás también porque viven más tiempo.
Pero el punto de cuidado es cuando consumen 4 o más medicamentos ya que se conforma lo que los médicos conocen como “polifarmacia” que expone a las personas mayores a grandes posibilidades de presentar reacciones adversas, algo que quizás no afecta a personas mas jóvenes. Por eso es un tema central para los mayores de 60 años.
Y piensen que 6 de cada 10 mayores toma más de cuatro fármacos y algunos incluso hasta 14 variedades distintas.
Un medicamento está pensado para curar o aliviar alguna dolencia en particular, el problema es cuando se consumen muchos sin una visión general de un medico de cabecera o geriatra que alerte sobre efectos no deseados de fármacos.
El consumo excesivo de medicamentos tiene varias causas: la mas común es la cantidad de especialistas que se consulta sin tener un medico que tenga una visión global que justamente vea la interacción de los fármacos. Así se suman nuevos fármacos para contrarrestar el efecto del ultimo: que si me hace dormir nos dan otro para estimular y si nos pasa, otro para tranquilizar, y así seguimos cada vez mas empastillados.
El alto consumo tiene otros riesgos que están dados por otras causas como confusiones a la hora de tomarlos: el horario a tomar, errores de dosis, o la auto medicación de algun fármaco recomendado por un vecino que interfiera con otro dado por el especialista.
Según datos de la Organización mundial de la salud una de cada cuatro personas mayores de 65 años a 70 años presenta reacciones secundarias a fármacos y de esos casos 20% deben ser internados. Además los medicamentos son la causa de la mitad de las complicaciones de la hospitalización en las personas mayores.
La mejor manera de evitar males mayores es prestar atención si hay bajas de presión, se pierde fuerza, falta apetito, se presentan vómitos, diarreas o caídas - con las consecuencias invalidantes que provoca en los mayores - cuando se introduce un nuevo fármaco.
Hay que tomar medidas sencillas como llevar cada tres meses todos los fármacos al medico de referencia para que los revise, inclusive los provenientes de hierbas medicinales ya que a veces interfieren con fármacos, no importa si se toman desde hace 20 años.
Hay que preguntar las veces que sea necesario al medico las indicaciones de cada receta y pedir por escrito cómo tomar el medicamento y para que sirve.
También es importante tirar fármacos viejos para evitar confusiones en la toma. Y lo mas importante es atender si hay cambios no deseados al comenzar a tomar un nuevo medicamento. ¿A usted le pasó? ¿tomó tantos remedios que perdió la cuenta de para que servían? A veces menos es más salud en este caso.
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